Es una conexión de banda ancha.
Se trata de un tipo de conexión por IP, pero que se distribuye a través de la RTB o línea básica telefónica (ya sea analógica o digital (RDSI), utilizando para ello el ancho de banda de frecuencia superior (entre los 6MHz y los 30MHz), lo que la convierte en la conexión IP con menor coste de instalación (en la mayoría de los casos ya existe la conexión telefónica) y en la más utilizada en la actualidad.
Al igual que la conexión por cable, suele tratarse de conexiones del tipo tarifa plana permanente, en la que el costo de la conexión depende de la velocidad contratada y no del tiempo de conexión, aunque en algunos países hay proveedores que ofrecen tarifas planas parciales (es decir, limitadas en el tiempo de utilización, al igual que ocurre con las tarifas planas sobre RTB y sobre RDSI).
Los límites de velocidad en la conexión están establecidos en 1Mbit/s en el caso de la ADSL y actualmente en 20Mbits/s en el caso de la ADSL2+, aunque esta velocidad se podría superar.
Un inconveniente que plantea la conexión ADSL (y sobre todo la ADSL2+) es una alta sensibilidad a dos factores: El estado de la línea y la distancia a la centralita telefónica, lo que hace que a efectos prácticos sea muy difícil llegar incluso a los 20Mbits/s, salvo en instalaciones muy recientes y a muy poca distancia de la centralita (unos escasos 200 - 300 metros).

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